| jueves, 27 de agosto de 2009


Según Gabriel García Márquez «varias dosis de Mafalda y de “quinoterapia” son remedios que te aproximan a la felicidad». Tan suculento remedio estará desde este domingo sentado en un banco de una vía pública de Buenos Aires. Y es que Mafalda, quizá la niña más sensata e irreverente que jamás haya existido, ya tiene su estatua.
Se trata de una representación de la chica de 80 centímetros de alto, lo que debe ser aproximadamente su tamaño natural. Es, además, un homenaje a Joaquín Salvador Lavado (Quino), padre del inquieto personaje.
El autor de la efigie es Pablo Irrgang, quien intentó acercarse lo más posible al carácter humano de Mafalda para que «la gente pueda sentirse identificada, sentarse y sacarse una foto».
Para la creación de esta obra, el artista argentino modeló la figura en arcilla, luego colocó un molde de silicona sobre el que reprodujo con resina de epoxy y fibra de vidrio. Para el toque final decidió utilizar colores que le tributaran plasticidad e hicieran que la modelo «no sea una muñecota solamente».
La escultura descansará en la calle Chile, del barrio porteño de San Telmo, cerca del hogar donde vivía Quino cuando en 1963 creó la historieta más famosa de Latinoamérica. Este distrito es conocido popularmente como «el barrio de Mafalda».



Una gran filosofía no es la que instala la verdad definitiva, es la que produce una inquietud. Charles Péguy

espero sus comentarios,

hasta pronto,

Daniel Zayas

1 comentarios:

Pelusa dijo...

Que curioso! No tenia ni idea...
Pero la verdad es que si tantos politicos vacios tienen su propia estatua por ahi, Mafalda no merecia menos!
Esta niña tiene mucho que decir aun!
Gracias por traernos la noticia y la imagen. Muy bonita entrada.

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